Los incendios no son un fenómeno único de la península ibérica, se producen a nivel mundial. Está el caso de Canadá cuya masa forestal de bosques primarios se está quemando en unos porcentajes altísimos, hasta tal punto que el humo ha cruzado el Atlántico y se puede detectar en algunas zonas de Galicia.
Los incendios son la evidencia de cómo los estados y el
gran capitalismo contemporáneo gestionan los bosques y la agricultura.
Lo cierto es que un porcentaje de los incendios es
provocado para comprar a bajo precio las tierras, para construir o para otros
fines. Se admite que un 25% es así, pero el 75% restante resulta de las
condiciones que se han ido creando en el mundo rural, en la agricultura, con la
consecuencia de menos bosques, más sequía y calor, muertes, daños enormes,
evacuación de poblaciones, menos biodiversidad, desaparición de millones de
animales en las llamas, desde los grandes hasta pequeños insectos, erosión del
suelo y múltiples desastres.
En cambio, el ejemplo de las tierras de pinares del norte
de Soria, que se han ido salvando de las olas de incendios circundantes, es
significativo de cómo se pueden hacer las cosas. La razón de esto es su gestión
comunal que se silencia permanentemente. Los pinares no son de los
ayuntamientos sino de los vecinos, es comunal, un comunal económicamente
remunerador cuyas cortas selectivas de pino silvestre redunda en las arcas de
cada hogar. Hay una gestión de incendios desde el primer momento, evitan por
muchos procedimientos que se produzcan o que se extiendan y caso de iniciarse
se eliminan inmediatamente, porque todo el mundo se echa al monte, siendo una
zona de excepción de la España vaciada, con una emigración mucho menor y
determinadas condiciones a quienes pretenden instalarse allí.
Frente a este modelo, tenemos la intervención de la UME
como ungüento amarillo para tranquilizar a la población de que se están
poniendo soluciones a los incendios, junto con multitud de tecnología de todo
tipo, que no da abasto para combatir el mar de llamas. Pasados los días y las
semanas, los incendios continúan y esta argucia militarista de tipo mediático,
que es la incorporación de la UME, se queda en eso simplemente, sin más efecto
práctico.
Las causas de los incendios son:
. La gran propiedad privada y la propiedad estatal que no
cuidan de las tierras como lo venían haciendo los habitantes del mundo rural,
donde solo quedan en su mayor parte personas de edad.
. La España vaciada sin gente, que se sustituye por
asalariados, medios técnicos, hidroaviones, drones, al final ineficaces ante
los incendios descomunales.
. La ganadería estabulada que deja sin limpiar los bosques
y que antes lo hacían cabras, ovejas, caballos o vacas, con lo que se crea una
enorme masa seca vegetal en esta época del año que es yesca pura. Eso se
evitaría si los bosques tuvieran el ganado de antes. La combinación de
ganadería y silvicultura es lo propio para prevenir los incendios.
. Las plantaciones forestales, que deben estar por los diez
millones de hectáreas de pinos y eucaliptos, con la sequía arden rápidamente y expanden el
fuego con velocidad. No se ha hecho nada por ir desmontándolas, sustituyendo de
forma paulatina los pinos por los Quercus, unos pinos que apenas tienen uso
económico.
. La falta de arbolado autóctono, el verdaderamente creador
de condiciones contrarias al fuego por el fenómeno de la evapotranspiración,
que origina una humedad relativa alta. El arbolado corta el viento, los bosques
hacen de cortaviento y rebajan la temperatura por las condiciones de humedad.
. La degradación del clima que se manifiesta, entre otras
cosas, en que casi han desaparecido las tormentas veraniegas que incrementaban
la humedad en el aire y en muchas ocasiones ponían fin a los incendios.
La gestión de los montes, la expansión de las ciudades, el
confinamiento de la gente en las ciudades, todo contribuye a los incendios
devastadores en Grecia, Canadá, Turquía y toda la cuenca Mediterránea,
enormemente castigada por la extensión de la agricultura y el vaciamiento de
los campos.
Esto está produciendo un fenómeno de erosión descomunal que
es un salto enorme hacia el desierto. Los suelos que ya no tienen cubierta
vegetal cuando se produzcan la lluvias de otoño, este año o al siguiente o al
otro, arrastrarán lo poco que quede de tierra fértil originando barranqueras y
haciendo muy difícil la regeneración de los bosques.
La propuesta de la Asociación del Común y el Proyecto
Arrendajo es:
. La defensa del comunal. Tiene que haber una propiedad
comunal de la tierra para que haya gestión comunal, donde los individuos se
sientan implicados directamente en la extensión y cuidado de los bosques y de
las tierras.
. Tiene que seguir adelante un proceso de reforestación con
especies autóctonas eliminando paso a paso las plantaciones forestales de
pinos, eucaliptos, chopos, principalmente.
. Retorno voluntario al campo, que haya gente joven en el
campo, pero sin la sustitución étnica que se está promoviendo en algunas zonas.
. El ganado en extensivo, fundamental para la recuperación
de los bosques y del agro.
Todas estas actuaciones originarían una modificación del
clima, la recuperación de las tormentas estivales y una humedad más alta.
Tales cambios no pueden darse desde luego en el actual
sistema, son cambios revolucionarios que requieren transformaciones políticas,
económica, sociales y morales, que no son posibles aquí y ahora, pero por esto
es por lo que hay que trabajar, porque las soluciones fantásticas con un
ejército de drones, hidroaviones y helicópteros no impiden que los bosques se
sigan quemando.
ASOCIACIÓN DEL COMUN y PROYECTO ARRENDAJO
AGOSTO 2025